Las leyes de la caza, de Pilar Fraile

Tras la exitosa Días de euforia —Premio de la Crítica de Castilla y León—, la autora salmantina Pilar Fraile continúa consolidando una firme trayectoria narrativa; Las leyes de la caza (Editorial Candaya, 2025), su última novela, es un tenso drama rural que no elude la mirada crítica hacia la disfuncional sociedad contemporánea.

Estaba tan contaminada como los demás. Seguía la única ley de ese mundo tóxico, el único valor: la suma y la acumulación.

*Fragmento del libro.

Bajo la apariencia de thriller rural —aunque lo trasciende—, la novela profundiza en la compleja colisión de las actuales desorientadas emociones humanas con otros grandes males de carácter más sistémico: la ambigüedad social, el cinismo institucional o el deterioro de la posibilidad de cierta confianza mutua; para ello, la autora, construye de forma equilibrada una narración de múltiples capas, diferentes puntos de vista y el verosímil uso del desarrollo de una investigación (solo en el coro puede haber cierta verdad, que decía Kafka).

La insatisfacción vital y el desasosiego existencial suelen terminar en desastre cuando catapultan decisiones precipitadas; en este caso, el divorcio de Jana pone en marcha la huida —junto a su hijo Oliver— del paisaje urbano. Ya una vez asentados en La Comunidad, una suerte de secta de crecimiento personal radicada en la montaña, el niño desaparece sin dejar rastro. Entonces, todo se viene abajo. El bosque —potente centro narrativo de la historia— irrumpe de manera determinista, iniciándose una pesadillesca experiencia emocional que saca a relucir la ausencia de contrapesos efectivos ante lo urgente; el bucolismo, la confianza en el sistema y las motivaciones redentoras saltan muy pronto por los aires.

¿Qué ha pasado con el niño? ¿Qué pretendía Jana encontrar allí y dónde empieza su responsabilidad? ¿Por qué no funciona nada? ¿Huyen o han sido expulsados como la ballena a Jonás?

Si bien podemos entroncar Las leyes de la caza con la nueva literatura neorrural —sin entrar en debates terminológicos—, por ejemplo, junto a la despiadada Humo de José Ovejero o la claustrofóbica Por si se va la luz de Lara Moreno (narraciones crudas que explicitan, sobre la delatora mesa de autopsias, creencias ingenuas y contradicciones demasiadas veces innombrables del sujeto moderno), sería adecuado destacar por sus aciertos su propia individualidad.

Así, con una estructura diáfana, prosa impecable y un estilo limpio de alardes, Las leyes de la caza es una interesante novela que ausculta —también cronísticamente— el desarrollo de una historia en su totalidad, dejando al descubierto muchos de los rasgos más característicos y aciagos de nuestro tiempo, atrapando al lector en una atmósfera de incertidumbre llena de preguntas y dilemas en torno a las responsabilidades propias y ajenas.

*Lázaro Santano, lector editorial, psicólogo y psicoterapeuta.