Víctor Colden entrevista
Víctor Colden para Diagnóstico Cultura

Víctor Colden: «Si no es uno libre cuando escribe, ¿cuándo va a serlo?»

El escritor y filólogo Víctor Colden ha explorado diferentes géneros, desde novelas de ficción a relatos autobiográficos. Mañana me voy (Abada editores, 2023) es su quinto libro publicado; un texto exquisito y estimulante de mirada lúcida sobre su marcha a pie de seis días por el norte de la provincia de Soria; caminar a solas por lugares al borde de la despoblación como experiencia estética consciente; territorio de búsqueda, asombro y reencuentro con uno mismo y, paradójicamente —o no—, también con los demás, cumpliendo con aquella infatigable máxima que nos regalaba Homero de que toda literatura es un viaje.

¿Por qué no habríamos de ser más nosotros en lo que escribimos y en cómo lo escribimos que en nuestra forma de movernos, de actuar y de relacionarnos?

*Fragmento del libro. 

Me di mucha libertad en el proyecto de escritura de Mañana me voy, no hubo reglas propiamente dichas. El único imperativo al que me atuve fue el de escribir el libro que quería escribir, sin concesiones ni compromisos. Dudé en un primer momento si funcionaría bien la combinación de pasajes narrativos y descriptivos con las reflexiones y los breves recuerdos que también hay en el libro. Luego, cuando ya lo vi claro, intenté ligar todo eso con un tono general en el que no hubiera notas discordantes.

la literatura enriquece la vida de muy distintas formas

A diferencia de lo que me ha ocurrido con otros libros, en el caso de Mañana me voy no deseché muchos textos. Cosa distinta es lo de reescribir, cambiar, probar, corregir, pulir… Eso lo hago siempre, casi de manera obsesiva, buscando precisión, claridad y fluidez, además de un determinado efecto, emocional o de otra clase.

La sensación principal fue de exaltación por ir caminando solo por parajes despoblados, una exaltación ligada a la impresión de libertad y de aventura. También hubo sensaciones de duda, de soledad, de maravilla ante la belleza de los paisajes y de amargura por cómo los aerogeneradores de metal están destrozando algunos de ellos.

Yo creo que sí, que debe de haber personas que no conozcan las virtudes y los beneficios de estar a solas. De todas formas, me siento un poco incómodo generalizando en esta y otras cuestiones: creo que hay un componente personal en la tendencia a buscar la soledad y a disfrutar de ella, influye la idiosincrasia de cada uno, y habrá personas que no sientan esa necesidad.

Sin duda. María Zambrano dijo: «Escribir es defender la soledad en que se está». Y ese espacio de soledad es, o debe ser, un espacio de libertad personal. Por eso no tiene mucho sentido una escritura plegada a normas o expectativas ajenas. Si no es uno libre cuando escribe, ¿cuándo va a serlo?

Quizá haya personas que no caminen por no ser conscientes de todo lo que ganarían si lo hicieran. En otros casos será simplemente una cuestión de gustos, de inclinación personal. Echarme a andar es para mí un placer, pero también es cierto que no puedo dejar de hacerlo, y entiendo que haya quienes no se sienten atraídos por esta actividad.

No lo sé, es posible, sí, y al mismo tiempo habrá otros factores, supongo, otras causas.

Es innegable que internet y los teléfonos móviles son una enorme fuente de distracción y de dispersión. Merman nuestra capacidad de concentrarnos en actividades que requieren disciplina, un esfuerzo continuado. Me parecería muy raro que la escritura de cierto tipo de obras no se viera afectada por todo eso. Aun así, supongo que sigue siendo posible escribir grandes obras literarias.

Para mí la literatura es una pasión, una forma de mirar y de vivir, de estar en el mundo. Creo que la literatura enriquece la vida de muy distintas formas. La hace más plena y más intensa, le aporta matices, la embellece. Plantea preguntas y juega a dar respuestas. Nos ayuda a conocernos mejor y a conocer mejor a los demás, a sentir también más y mejor. Y es una enorme fuente de placer. Todo ello lo consigue mediante el trabajo consciente o refinado con el lenguaje. Mi pasión por la literatura tiene mucho que ver con mi pasión por el lenguaje, por las lenguas, por las palabras.

Estoy trabajando en un libro de relatos que cuentan historias de amor. O de desamor…

*Lázaro Santano, lector editorial, psicólogo y psicoterapeuta.