Carlos Bardem escritor. Foto: ©Jeosm

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Carlos Bardem: ‘La precariedad nos aproxima a la esclavitud’

Mongo Blanco (Plaza & Janés) pronto entrará en su quinta edición. Se trata de una biografía novelada del mayor traficante de esclavos del siglo XIX: el malagueño Pedro Blanco Fernández de Trava

Carlos Bardem es escritor, actor, guionista, activista y licenciado en historia. Mongo Blanco es su última novela. Acumula un variado registro de trabajos en cine, series… Recientemente ha participado en la grabación de una parte de la primera producción española original de Amazon “El Cid” y en la película “Adiós” de Paco Cabezas, que se estrena en el mes de noviembre. Su actividad no finaliza aquí y aún le queda tiempo para defender la salud del planeta junto a su hermano Javier. Hermanos Bardem: Compromiso, valentía y determinación.

Mongo Blanco, el monstruo.

Mongo Blanco (Plaza & Janés) pronto entrará en su quinta edición. Se trata de una biografía novelada del mayor traficante de esclavos del siglo XIX: el malagueño Pedro Blanco Fernández de Trava.

Tras la muerte de su padre, el joven malagueño Pedro Blanco se echa a la mar en busca de un futuro mejor. Gracias a su pericia y fuerza de voluntad, escala posiciones hasta convertirse en Mongo Blanco, uno de los grandes negreros del siglo XIX. Pero la traición de una persona muy cercana a él lo llevará al comienzo de su caída en desgracia.

Así se lo cuenta a su médico desde el manicomio en el que está encerrado sin sospechar que su historia todavía no ha terminado, ya que alguien de su pasado ha vuelto para cobrarse una deuda pendiente. En el ocaso de su vida, Mongo Blanco tendrá ocasión de redimirse o ser finalmente víctima de sus excesos.

«Yo: don Pedro Blanco, negrero. Un loco. Gigante o monstruo. El Mongo Blanco. El Gran Mago-Espejo-Sol. El Rey de Gallinas. El Pirata. El Padre. El Hermano. De los arrabales de Málaga al trono de África, de la gloria de La Habana a un manicomio de Barcelona. Una pistola. Si tuviera una pistola mancharía una pared con mis sesos. Esta es mi culpa y mi penitencia. Esta es mi historia.»

Pedro Blanco era un hombre con miedo. ¿En qué circunstancias crees que el miedo podría llevar a una persona a ejercer la violencia y normalizarla?

No me cabe la menor duda de que la violencia es siempre una respuesta desde el miedo. La gente violenta es gente asustada.

En tu esfuerzo por mostrar empatía hacia Pedro Blanco, ¿qué aspecto te ha costado más?

No me he esforzado en empatizar con un monstruo, con un negrero, pero si quería entrar en la mente de Pedro Blanco, comprender sus razones y la ideología de un sistema esclavista que fomentaba la aparición de monstruos como él, no podía juzgarlo. Tenía que comprenderlo, no justificarlo, comprenderlo, dejarle exponer sus razones. Mostrar la humanidad del monstruo es también ponerle un espejo delante al lector, y un aviso: ¡Ojo, en otro tiempo y circunstancias quizás hubieras sido él! El juicio final lo hace la lectora, el lector.

Sobre la situación de las instituciones mentales en el siglo XIX en España, ¿te gustaría resaltar algo que hayas aprendido durante tu investigación?

Que han mejorado mucho. Eran pudrideros donde olvidar a los locos.

La violencia es siempre una respuesta desde el miedo. La gente violenta es gente asustada.

Otros monstruos

¿A qué partido crees que votaría a día de hoy Mongo Blanco? ¿Por qué?

A cualquiera que defienda la desigualdad, la riqueza y privilegios de unos pocos a costa de la precariedad y la falta de derechos de la mayoría. Porque la definición mas certera de un esclavo es la de alguien que carece de derechos. De cualquier derecho.

La cultura da referentes positivos, crea ciudadanos críticos. La cultura y la educación hace más difícil que el discurso de odio y las mentiras de la ultraderecha encuentren acogida.

‘El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos’. ¿Es esta una época de surgimiento de nuevos monstruos? ¿Bajo qué formas se esconden?

Son los monstruos de siempre, el fascismo es un monstruo antiguo que a cada crisis del capitalismo reaparece. Han cambiado los camisas negras, azules o pardas por chaquetas, corbatas y fachalecos, pero lo más peligroso es como se esconden bajo la apariencia de partidos democráticos, como los camuflan y blanquean los grandes grupos mediáticos, como pactan con ellos con otros partidos que se autodenominan constitucionalistas.

¿En qué medida la cultura puede combatir el auge de la ultraderecha?

La cultura da referentes positivos, crea ciudadanos críticos. La cultura y la educación hace más difícil que el discurso de odio y las mentiras de la ultraderecha encuentren acogida. El discurso de la ultraderecha es mentiroso, reptiliano en cuanto que no habla a la razón, a la inteligencia, sino a las emociones más básicas, menos evolucionadas, y vinculadas al miedo y la agresividad. Es un discurso que no resiste un análisis inteligente y la cultura fomenta y ordena el pensamiento.

¿A qué nivel relacionarías las condiciones de precariedad actual con el término esclavitud?

A la esclavitud se le puede aplicar aquella ley de Lavoisier. No desaparece ni se destruye, solo se transforma. La precariedad en cuanto solo es posible mediante el recorte y desaparición de derechos, nos mete en una zona gris que nos aproxima a la esclavitud. Y lo peor es que nos gobierna gente que lo ve estupendo: “No llaméis contratos basura a los contratos basura, porque hay gente que quiere esa basura”. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la CCAA de Madrid. Esa es la mentalidad de una negrera.

¿Se puede conservar la dignidad en condiciones de esclavitud?

No lo creo. Supongo que todos querríamos pensar que sí, pero no lo creo. Un esclavo era una cosa, una propiedad, un bien adquirible e intercambiable, carente de derechos. Supongo que por ello siempre existieron los cimarrones y los apalencados, los esclavos que huían arriesgando la muerte y torturas por serles insufrible la situación de esclavitud.

La precariedad en cuanto solo es posible mediante el recorte y desaparición de derechos, nos mete en una zona gris que nos aproxima a la esclavitud.

Un poco (más) de historia

¿Qué otros eventos de la historia de España crees que no están suficientemente tratados o han sido ocultados?

Bueno, yo, por ejemplo, ni en el colegio ni en el instituto pude estudiar nunca el golpe contra la República y la Guerra Civil. Pareciera lago relevante en nuestra historia, ¿no? ¡Pues nunca daba tiempo!

¿Por qué?

Porque el origen de muchas grandes fortunas, títulos e instituciones de este país está en dos cataclismos históricos y morales: el esclavismo del XIX y el franquismo. Los planes de estudio los determinan los gobiernos, y estos obedecen a los que mandan de verdad. Supongo que verse retratados y explicados en episodios de tan poco edificantes de nuestra historia no les debe parecer conveniente.

No, no toda opinión es respetable, las de la ultraderecha no lo son, el límite está muy claro: la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En el contexto español, ¿en qué momento de la historia consideras que ha existido un nivel mayor de manipulación por parte de la prensa?

Creo que la situación de la libertad de prensa en este país es desesperada. Por supuesto que teóricamente existe libertad de prensa, pero en la práctica las grandes cabeceras, las televisiones privadas, son parte activa y militante de grandes corporaciones y publicistas desvergonzadas del discurso oficial. Y a través de ellos nos han colado varios mantras muy peligrosos, como el de que “toda opinión es respetable”. No, no toda opinión es respetable, las de la ultraderecha no lo son, el límite está muy claro: la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Eres de la opinión de que todo escritor escribe para entender. Con Mongo Blanco, ¿qué nuevo aprendizaje te ha resultado más valioso para enfrentar la época actual?

La permanencia de errores y fuerzas que combaten el progreso. Lo muy siglo XIX que aun somos en este país y la necesidad de reconsiderar la realidad y los mitos de España. Conocer nuestra historia para superarla.

Activismo y compromiso

¿Cómo valorarías tu experiencia en Santuario?

Un honor y una obligación colaborar, una vez más, con Greenpeace e intentar concienciar al mayor numero posible de personas de que hay que revisar las jerarquías de las luchas y colocar la medioambiental en primer lugar. El ecologismo es, a día de hoy, la critica más feroz y necesaria al sistema capitalista. En “Santuario” se ve eso claramente. El mundo no se va a salvar porque vayas con una bolsa de tela a hacer la compra o no comer carne. Eso está muy bien, hay que hacerlo, pero no basta. Son las decisiones políticas, de gobiernos y organismos internacionales, las que nos salvarán o condenarán. Es a ellos a quienes hay que responsabilizar, exigir y presionar.

La campaña Santuario Antártico ha dado paso a un proyecto mucho más ambicioso, el Tratado de los Océanos, para proteger al menos el 30% de los mares en 2030 ¿Cómo podemos colaborar cada uno de nosotros?

Aparte de intentar la sostenibilidad individual y colectiva, lo más importante es votar y llevar al poder a los partidos comprometidos con solucionar la emergencia climática. Y apartar del poder a los negacionistas.

Literatura, música y otros placeres

Al Carlos Bardem escritor, ¿qué autores contemporáneos le parecen valientes en sus propuestas literarias o ideológicas?

Me cuesta recomendar autores, y más por cuestiones ideológicas. Busco buena literatura, la encuentro casi siempre en la gran novela del XIX, rusos, franceses… Faulkner, Steinbeck, Roth, Benedetti, Galeano, Cortazar, Rulfo, Carpentier. Soy incapaz de hacer listas de este tipo. Benedetti, Galeano, Cortazar, Bolaño. Por ejemplo, me encanta un tipo neo reaccionario como Houllebecq. De ahora me fascina lo que hace Agustín Fernández Mallo. Lo que no elijo es literatura por adscripción ideológica.

¿A qué escritor/a te hubiese gustado conocer? ¿Por qué?

Stendahl. Para que me contara Napoleón.

Recomiéndanos 3 libros, 3 canciones y 3 personajes históricos.

  • El Quijote, Cien Años de Soledad, La Conjura de los Necios.
  • My Way, Chega de Saudade, Simpathy for the Devil.
  • Napoleón, Marx y las maestras y maestros de la II República.

No, no estoy loco. Nunca lo estuve, ni aun cuando creé un reino brumoso sobre el terror y la demencia. Yo siempre tuve una razón, mi razón, pues nunca culpé cobardemente ni a Dios ni al diablo por mis actos, para hacer lo que hice. Y las recuerdo, todas y cada una de esas razones. El mundo no existe para nadie hasta que nuestras ideas, buenas, malas o abominables, lo llenan con nuestras acciones. Solo al actuar sobre él el mundo se nos manifiesta, se nos entrega o nos repele al rincón de los locos. Yo creé mundos, el único mundo real y posible para mí. Nada me importaron nunca los mundos de los demás, irreales, si no era para limitar o atacar el único mundo verdadero, el mío. Ahora solo hay vacío