Entrevista a la escritora Ana Vega

“No creo que deba nunca anclarse a alguien a una etiqueta, pues somos mucho más que eso, principalmente seres humanos, diversos, complejos…”

 No hay dignidad/ en tragar saliva/ y seguir caminando/ como si nada.

La agorafobia es habitualmente definida como una forma de miedo caracterizado por su involuntariedad y desproporción. Suele dispararse en situaciones diversas pero generalmente en las que la persona percibe la amenaza de una crisis de pánico o una ansiedad exacerbada y evalúa que no podrá escapar ni recibir la ayuda necesaria. Los síntomas físicos incluyen diferentes e inoportunos síntomas fisiológicos como sudoración, naúseas, taquicardias, hiperventilación, bloqueos cognitivos, mareos…

La escritora y crítica literaria Ana Vega sufrió sus efectos durante una larga temporada. Sin embargo, todo ello no fue óbice para desarrollar su pasión por la literatura. Ha escrito multitud de libros de poesía y participado en una amplia variedad de actividades literarias. Colabora con los periódicos La Nueva España y Oviedo Diario o en revistas como Clarín. En 2008 obtuvo un accésit del XXVI Premio Nacional de Poesía “Hernán Esquío”, mientras que en 2011 fue reconocida con el Premio de la Crítica de las Letras Asturianas. Ha sido incluida en antologías como La manera de recogerse el pelo (2009), coordinada por David González, y en el estudio Poetas Asturianos para el siglo XXI (2009) de Carlos Ardavin. Compagina la escritura con la coordinación de cursos y talleres de creación literaria.

Desde tu experiencia, ¿crees que la agorafobia es conocida y tratada correctamente por los servicios de salud?

Mi experiencia personal es bastante negativa en cuanto a servicios de salud, tanto en el caso de la agorafobia como en el de los problemas físicos que conlleva a corto y largo plazo. Ahora mismo tengo 42 años, sufrí el primer episodio de agorafobia con 14 y a los 18 se manifestó con un cuadro ya muy severo. En todos estos años, jamás (y es duro pensarlo, admitirlo, vivirlo y asumirlo) he encontrado la atención necesaria (y el conocimiento) que esta situación necesita a nivel médico, psicólogico y social. En este sentido he perdido la fe. He tenido que buscar la ayuda necesaria pagando por dichos servicios o ayuda (y buscar también el modo de financiar una ayuda que ha resultado siempre ser más que necesaria, urgente o vital). Mi experiencia no es la única en este aspecto y en sentido negativo.

¿Qué dirías a alguien que acaba de ser etiquetado de agorafóbico?

Sin duda que busque información, que busque conocimiento sobre el trastorno y principalmente sobre sí mismo: qué me pasa, por qué me pasa y cómo puedo controlarlo o qué medidas tengo a mi alcance. Lo ideal pero que no siempre se tiene al lado es un apoyo familiar y profesional siempre cerca.

¿Cómo puede vivir alguien que no puede salir de casa? Piensen en ello un rato…

¿Cuándo fuiste consciente por primera vez de que pasaba algo?

Ahora sé que los primeros síntomas aparecieron mucho antes del trastorno más severo, pero en mi caso la ansiedad se desbordó en el primer ataque de pánico, algo que yo creí podría tratarse de los nervios propios de una situación de estrés pero que se mantuvo en el tiempo.

¿Ha entendido tu entorno esa etiqueta?

Con mucha paciencia y a través de la inevitable experiencia de ver a quien lo sufre durante muchos años de ardua batalla sí, pero es una labor difícil: cómo explicar a alguien que no puedes acercarte a una ventana, descolgar el teléfono o salir de casa? Difícil explicar, difícil comprender.

Desde tu punto de vista, ¿qué podría a nivel global mejorarse?

La atención médica y psicosocial. Es un problema difícil que afecta a muchos aspectos de tu vida: tu entorno, tu familia, el trabajo, los estudios, los amigos, tu vida diaria… Los servicios de salud pública deberían ofrecer una ayuda y amparo real a esta situación y por supuesto las unidades de trabajo social. ¿Cómo puede vivir alguien que no puede salir de casa? Piensen en ello un rato…

No creo que deba nunca anclarse a alguien a una etiqueta, pues somos mucho más que eso, principalmente seres humanos, diversos, complejos…

¿Qué herramientas culturales consideras que pueden contribuir a una mejoría terapéutica?

En mi caso, sin duda alguna, los libros, la lectura, las inquietudes culturales… Ampliar tu mirada, la educación artística. Poder expresarse (cada quien como pueda, en el formato que encuentre más adecuado) es curativo, al igual que hablar repara, como bien decía Camus. Ser escuchado es un privilegio que debería resultar algo natural.

¿Crees que la etiqueta ayuda en el tratamiento o podría abordarse desde otras perspectivas?

No tengo clara esta cuestión. Porque el caso de la agorafobia trata algo muy concreto: la imposibilidad de relacionarse con el exterior de una manera normal. Es decir, en mi caso he necesitado nombrar la etiqueta para dar a conocer esta situación, pero no creo que deba nunca anclarse a alguien a una etiqueta, pues somos mucho más que eso, principalmente seres humanos, diversos, complejos…

¿Qué significa para ti la escritura?

La escritura lo es todo y siempre ha sido así. Es mi modo de relacionarme con el mundo y conmigo misma y mi modo de comprenderlo y comprenderme. Es mi más poderoso anclaje, mi faro, mi luz y también mi única esperanza real.

¿Cómo afectaron las etapas de más exacerbación a tu poesía?

En los momentos más duros, la escritura fue imposible, físicamente imposible, médicamente difícil de llevar a cabo… Pero sin duda lo escrito durante esos años todavía me recuerda quién soy y lo más importante, de dónde vengo. Es importante no olvidarlo.

¿Qué autores y autoras son los que más te han influido?

Marguerite Duras, Thomas Bernhard, Julio Cortázar, Flannery O’Connor… larga lista!!

Música

Me gusta muchísimo un grupo apenas conocido, Barzin (canción Leaving Time) , Mapa Mudo (músico asturiano increíble), la canción Burn this town creo recordar de la serie Hijos de la anarquía y me encanta Jocelyn Pook especialmente la BSO de Caótica Ana. Y mi canción favorita es Society de Eddie Weber ( banda sonora de Hacia rutas salvajes…).

La peste de este siglo / es la ceguera / que todos / nos imponemos / cada día / para salvarnos.